18 ago 2009


Así vamos, encontrando personas en el camino... pisando bien y pisando mal, pero sabiendo que la presencia del otro ayuda. No soy la única que piensa que fracaso una vez mas, que tuvo un amor no correspondido que se sintió vació mas de una vez y que las ganas de desaparecer por momentos están intactas. Y si ese dolor vuelve a aparecer, jugamos un rato a ver quien le saca una sonrisa a quien. El remedio es hablar, sin esperar la respuesta… Valen mas los oídos del que te escucha que lo que vos esperas que salga de su boca. Y al final… lo que vino vació se va lleno. Uno feliz porque te escucho y otro feliz porque fue escuchado. Las partes siempre son iguales. Se puede explicar como un ejercicio que no lleva tiempo, lugar, forma, solo una cosa: saber escuchar. De eso se trata encontrar gente en el camino... Vos piensas, a vos te pasa, vos lo necesitas, a vos te duele... pero ese vos ya no es mas que un nosotros y ahí es cuando te das cuenta que todo valió la pena. Y que no siempre callar es lo mejor (aunque muchas veces cueste decir lo que sentimos o pensamos) pero haceme caso vale la pena.